Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por mi fe —contesta Gueheriet—, entonces aconsejarÃa que fuéramos a tomar nuestras armas y que saliéramos a su encuentro, pues si dejamos que vengan a atacarnos será cobardÃa.
—Por Dios, no me parece locura el esperar, pero es demasiado atrevido y me parece alocado el salir de aquÃ, y no veo qué ventaja puede tener, sino peligro y riesgo: por eso os recomiendo que estéis quietos hasta que llegue el momento de la necesidad. Sois tres hermanos y caballeros que —según me parece— cuando los demás se hayan cansado, aún podréis derrotar a un ejército. Por eso quiero que os quedéis detrás y no deseo que os pongáis en marcha antes de que hayan salido todos los de aquÃ, de forma que cuando estén cansados y fatigados, vosotros aún estaréis frescos y descansados; no creo que os puedan resistir después.
—Que Dios no me vuelva a ayudar —le contesta AgravaÃn—, si esperamos hasta el final, pues de ninguna otra forma mejor podrÃais hacer que nos tuvieran por cobardes, más que llegando fuertes y descansados a los que estarán cansados y fatigados por sus hazañas.
—Por Dios, buen hermano —añade Gueheriet—, decÃs verdad, pero el duque es tan valiente y honrado que no nos aconsejarÃa nada que pudiera convertirse en afrenta o villanÃa para nosotros: por eso quiero que hagamos según su voluntad.