Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuenta ahora la historia que cuando los compañeros que habían emprendido la búsqueda —tal como ya se ha dicho— se marcharon de Camalot, el rey se quedó meditabundo y pensativo acerca de las noticias que había oído sobre Lanzarote, pues pensaba que había muerto según lo que le dijo la reina. Llora y se lamenta como si fuera su padre, diciendo que en toda su vida no había tenido tan gran desgracia ni una pérdida comparable, por el afecto a un solo hombre, «y os prometo, señora —le dice a la reina—, que preferiría haber perdido el reino de Logres y haberme quedado sin ninguno de mis sobrinos, salvo Galván». La reina le contesta que no le extraña, «pues os digo, señor, que gracias a su fama y a sus hazañas vuestra corte tenía nombre y era temida más que si en ella estuvieran los diez mejores caballeros que existan».
Gran duelo hicieron todos, jóvenes y viejos; habían abandonado las risas y las diversiones, diciendo que ya no saben quién pondrá final a las aventuras del Santo Grial, pues ha muerto el caballero en el que confiaban. Ese mismo día, después de mediodía, se presentó Lionel, el primo de Lanzarote; al verlo, la reina volvió a empezar su dolor igual que todos los demás. Cuando Lionel ve que lloran de tal forma, se queda sorprendido. Y tened por seguro que no fue poco el miedo que tuvo.
—Señora —le pregunta a la reina—, decidme por qué estos nobles se lamentan así.