Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Mi dulce hermano, lo sabréis en breve, pero desarmaos antes.
Lo desarman y le quitan el escudo y las armas; cuando ya estaba completamente desnudo, la reina lo toma por la mano y lo lleva a su habitación; iba a contarle las noticias, que todavía no conoce, cuando el corazón le aprieta por la gran pena que tiene y se desmaya, tomándola Lionel entre sus brazos. Al volver en sí, le pregunta el caballero:
—Señora, por Dios, decidme a qué se debe ese gran dolor.
—Mi buen amigo, ¿queréis que os diga cuál es vuestro gran dolor y la gran pérdida que tenéis? Ha muerto el hermoso, el bueno, el mejor de todos los caballeros, tras el cual toda valentía faltará: Lanzarote, vuestro primo.
Cuando Lionel oye a la reina, lo siente tanto que sería imposible contar: llora y grita tan fuerte que toda la gente se reúne a su alrededor y el rey lo consuela lo mejor que puede, pero él no abandona en ningún momento su tristeza; le pregunta a la reina cómo ocurrió y ésta le cuenta lo que había visto, cuando un caballero se llevaba la cabeza colgando del arzón de la silla y le cuenta que el caballero se la quería llevar a la fuerza y se la hubiera llevado, si Lanzarote no se hubiera adelantado, y le dice también que en una de aquellas habitaciones estaba el caballero enfermo.