Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago La reina lo sintió mucho y se entristeció; al despertarse, estaba tan mal que apenas podÃa levantarse. Después de hacer la señal de la cruz en medio de su frente, empieza a llorar y a mostrar el mayor dolor del mundo, diciendo:
—Mi dulce amigo Lanzarote, sois bastante más hermoso de lo que os he visto en este sueño. Ojalá quisiera el Señor, que se dignó morir por nosotros, que estuvierais ahora sano y salvo, aunque os encontrara con la doncella a condición, mi dulce amigo, de que me cortaran la cabeza si ello me molestara; no querrÃa que fuera de otra forma por todas las riquezas del mundo.
Empieza a llorar como si lo hubiera visto muerto delante de sÃ. Al cabo de un buen rato, empieza a pensar y mientras pensaba, se le aturde la cabeza sin acordarse de él; mira a su alrededor y ve una figura que parecÃa la de un caballero armado, era una estatua hecha de madera muy bien realizada. La mira un buen rato y tenÃa a los pies dos cirios que ardÃan y daban gran claridad.
Después de contemplar un buen rato la estatua, le parece que es Lanzarote. Se pone en pie y le echa la camisa por encima, tendiéndole los brazos y diciendo:
—Buen amigo, avanzad. ¿Dónde habéis estado tanto tiempo? Venid, buen amigo, y sacadme de la muerte en la que estoy por vos. Sacadme del mayor sufrimiento, de la mayor aflicción, en la que una noble dama ha estado nunca por un caballero.