Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Al ver que no se mueve a pesar de sus ruegos, le dice:
—Buen amigo, nunca fuisteis tan orgulloso conmigo; pero de nada os vale, ya que no queréis venir a mÃ, iré hacia vos.
Se incorpora y se dirige a donde estaba la estatua, echándole los brazos al cuello y mostrándole tan gran alegrÃa como le mostrarÃa a aquél por quien lo estaba haciendo. Tanto estuvo asà que la doncella, su prima, se despertó y abrió los ojos y vio a la reina que aún tenÃa abrazada a la estatua. Se levanta entonces, temiendo que la reina hubiera caÃdo en locura, corre al agua bendita, de la que tenÃan abundante allÃ, y se la echa al rostro, diciéndole muy asustada:
—Señora, que viene el rey, volved a vuestra cama.
La reina siempre habÃa temido mucho al rey y sintió tal miedo porque la doncella le habÃa dicho asustada «que viene el rey», que de inmediato vuelve en sÃ; se acuesta en la cama y se duerme, sin volver a despertarse hasta la mañana siguiente.
Por la mañana se encontraba bastante mejor y más sana que desde hacÃa mucho tiempo; comió un poco y después de beber y comer, vio que en su habitación sólo estaba su prima. Entonces, le dijo: