Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —¿Cómo, Farién? ¿Siendo vasallo mÃo intentáis que me alÃe con mis enemigos mortales y estáis dispuesto a combatir por ellos contra los caballeros de mi casa?
—Por Dios, no soy vasallo vuestro, ni ellos son todavÃa enemigos mortales vuestros; procurad que no lleguen a serlo. Yo os pido por ellos que obréis con justicia y a cambio están dispuestos a hacer lo que les pidáis: perdonadlos como se perdona a los vasallos.
Claudás le responde que en modo alguno lo hará, ni escuchará ninguna súplica más.
—Señor, he deshecho el juramento que os hice y a partir de ahora quiero que sepáis que no tenéis peor enemigo que yo. Me voy sin pediros permiso y sin amaros, pero antes os exijo que cumpláis la promesa que me hicisteis como leal rey de que serÃais mi prisionero cuando asà os lo pidiera. Asà os lo requiero ahora, por vuestra fe.
Claudás le contesta que nunca le prometió tal cosa y Farién le responde que estaba dispuesto a demostrárselo allà mismo, si se atreve a defender lo contrario.