Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago La doncella le contesta que teme mucho al caballero, y Lanzarote la tranquiliza, diciéndole que la protegerá contra todos aquellos que le reclamen algo.
—Señor —le contesta entonces la joven—, asà iré con vos.
Van hablando de este modo hasta la puerta; allà gritan y vocean hasta que les abren; entran a caballo, dirigiéndose a la sala que estaba a la altura del suelo; encontraron al caballero que estaba enfermo por las heridas que le habÃan hecho; la doncella, a la que iba buscando su hermana, estaba sentada en una alfombra. Cuando Lanzarote estuvo dentro, le dijo a la doncella por la que habÃa venido:
—¿Veis a vuestra hermana?
—SÃ, es la que está sentada allÃ.
Lanzarote la toma por la mano y se la entrega, diciéndole:
—Doncella, tomadla y lleváosla a donde queráis, pues no encontraréis a nadie que se atreva a deteneros mientras esté con vos.
—Señor, muchas gracias; no os pido más que me llevéis a salvo, pues ya habéis cumplido con lo que me habÃais prometido.
—Estad tranquila, pues os acompañaré adonde queráis.