Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Asà es; mientras yo pueda golpear con la espada no estaréis seguro, y deberéis temer algo más que la prisión. Cuando me haya ido, si seguÃs vivo, no esperéis de mà otra cosa que la muerte, por poco poder que tenga mi alma. Y si amasteis en algo al señor de Saint Chirre, se lo tendréis que expresar a su alma y no a su cuerpo, pues antes de que yo vuelva a probar bocado, su cabeza y las de sus compañeros estarán a la distancia de un tiro de catapulta de sus cuerpos.
Inmediatamente pica al caballo con las espuelas y se aleja de Claudás, regresando hacia la ciudad. Entonces salen al galope tras él los veinte caballeros, con los escudos al cuello y las lanzas apoyadas en el arzón. Al ver que lo persiguen, se escapa y llega a la puerta. Entonces empieza a gritarle su sobrino a Farién, que estaba encima de la puerta:
—¿Cómo, buen tÃo, os van a atacar y perseguir sin que se dé un solo golpe?
Farién se vuelve y golpea a uno de los que le seguÃan, y lo hace con tanta fuerza que el hierro y el asta de la lanza le entran en el cuerpo, y caen a tierra él y el caballo de forma que se rompe la pata derecha y la lanza vuela en pedazos. Desenvaina la espada con rapidez y corre contra los otros que venÃan detrás; mientras tanto, los de dentro abren la puerta y están ya montados a caballo para ir en su socorro.