Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Entonces, Boores mira a su alrededor, pues no querÃa que escuchara nadie; cuando está seguro de que están los tres solos, le dice a Lanzarote:
—Señor, mi señora la reina padece un gran dolor por vos.
Le cuenta la vida que lleva y cómo guarda cama por el dolor que siente y el duelo que habÃa hecho cuando se marcharon ellos; después, le entrega el anillo que la reina le habÃa dado para que se lo hiciera llegar tan pronto como lo viera y le dice todo lo que ésta le habÃa ordenado.
Lanzarote toma entonces el anillo y lo contempla, reconociéndolo bien. Empieza a llorar profundamente, mientras dice:
—Mi dulce primo, no podrÃa cumplir esta orden aunque la hubiera jurado, pues estoy tan enfermo que no puedo cabalgar de ninguna forma. Cuando me cure tendré que ir en ayuda de la dama por la que me puse en marcha; por eso convendrÃa que o vos o Lionel regresarais a la corte y le dijerais a mi señora cómo me encuentro y le contarais lo que me acaba de ocurrir, porque os creerá mejor a vos que a cualquier otro que fuera. Y para que esté más segura de este asunto que me ha ocurrido le llevaréis los cabellos de mi cabeza, que he hecho guardar y recoger en una caja para llevárselos.