Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago La reina es la primera en hablar y les dice a sus acompañantes:
—Por Dios, señoras, bien podéis decir que nunca visteis un joven tan hermoso. Asà me ayude Dios, me parece que podrÃa tenerse en mucho la dama que consiguiera ser dueña de ese joven; ojalá quisiera Dios que me amara como un caballero debe amar a una doncella. Me tendrÃa por más rica que si fueran mÃas todas las tierras del mundo.
—Señora —le contesta Morgana—, serÃa mejor empleado en mà que en vos, pues yo procedo de mejor familia que vos, aunque vos seáis reina; sé más de cortesÃa y de honores que vos y por eso me amarÃa más y me tendrÃa con más riqueza que a vos.
—Por Dios —contesta la otra dama, que se llamaba Sedile—, mejor deberÃa tenerlo yo que ninguna de vosotras, pues soy más hermosa, más elegante y más joven y sabrÃa servirle mejor y tenerlo a mi voluntad, por eso me parece que debéis guardar silencio y dejarme hablar.
—Os diré —responde la reina— lo que vamos a hacer: despertémoslo y ofrezcámonos a su servicio, y que se quede con quien quiera mantener a su lado.