Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por Dios —contesta Morgana—, si lo despertamos quizás no querrá quedarse con ninguna de las tres y serÃamos afrentadas si nos rechaza. Os voy a decir qué podemos hacer: hagamos que construyan unas parihuelas para llevar con los caballos, es lo mejor que se me ocurre; lo encantaremos para que no pueda despertarse hasta que nosotras queramos; lo acostaremos en las parihuelas y haremos que lo lleven con nosotras al Castillo de la Carreta; es lo mejor que se me ocurre, pues cuando lo tengamos en nuestro poder, hará más fácilmente todo lo que deseemos.
—Por nuestra fe —le contestan las otras dos—, se os ha ocurrido lo mejor.
Ordenan entonces a sus caballeros que corten ramas para hacer unas parihuelas para los caballos, y asà lo hicieron rápidamente, según les habÃan ordenado: construyeron las parihuelas y las damas llevaron a cabo su encantamiento. Dejan a Lanzarote en tal situación que no puede levantarse mientras ellas no lo deseen; hacen encortinar las parihuelas con una colcha forrada y le colocan el caballo de Lanzarote por delante y un palafrén atrás, llevándoselo de tal forma y cabalgando de modo que antes de que llegara la noche estaban en el Castillo de la Carreta, llamado asà porque Lanzarote pasó por él montado en la carreta el dÃa que Meleagant se llevó a la reina Ginebra al reino de Gorre, tal como la historia os ha contado.