Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Lanzarote los encomienda a Dios y se marcha. Cuando había cabalgado un poco, oye a su diestra que suena una campana; se dirige hada allí y encuentra una abadía de monjas; descabalga a la entrada y le entrega el caballo a un muchacho para que se lo guarde; luego, entra en la iglesia completamente armado, salvo el yelmo, el escudo y la lanza. Allí se encuentra con la hermana de Meleagant, la que lo sacó de la dolorosa prisión en la que estaba. La joven lo mira y lo contempla hasta que reconoce que es Lanzarote, pero se pregunta admirada qué ha sido de sus hermosos cabellos, y piensa que ha estado enfermo y que por eso se le han caído; espera a que acaben las vísperas para hablar con él. Después de que el fraile cantó las oraciones y Lanzarote salió de la iglesia, la doncella lo sigue y le dice:
—Señor, sed bienvenido.
—Mi dulce doncella, sed bienvenida vos. ¿Cómo os ha ido desde que no os veo?
—Señor, bien, gracias a Dios y a vos.
—¿Qué aventura os ha traído aquí?
—Señor, he venido por un torneo que habrá mañana cerca de aquí; lo ha emprendido mi señor el rey Bandemagus contra el rey de Norgales, pero ha sido vencido ya una vez, pues el rey de Norgales tiene mucha gente.
Lanzarote le dice que él también ha acudido a verlo.
—Entonces, señor, ¿iréis mañana?