Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Asà apacigua con gran esfuerzo Farién a su sobrino. A continuación se quita el yelmo, pero no tarda en llegar un escudero que les dice que vayan a la puerta donde ha tenido lugar el combate, pues Claudás quiere hablar con Farién, y los nobles de la ciudad lo habÃan mandado porque les tardaba oÃr lo que el rey querÃa decir. Vuelven ambos a montar a caballo, hacen que les lleven el yelmo y cuando llegan a la puerta, se la abren. Se acerca a ellos de parte de Claudás un caballero completamente desarmado y le dice a Farién que el rey le espera fuera, sin compañÃa, y que le pide que vaya solo, pues ha hecho que se retiren todas sus gentes, cosa que era cierta, tal como decÃa el caballero.
Farién va allà solo. Cuando el rey lo ve le pregunta por los tres prisioneros y le pide que le diga la verdad como caballero leal. Farién le contesta que los tres están sanos y salvos. El rey temÃa que los hubieran matado, pues sabÃa que Farién era hombre riguroso y que Lambegue era felón; por eso, le dice a Farién:
—Farién, sin motivo has roto el juramento de vasallaje que te unÃa a mÃ; te exijo —como a hombre leal— que lo vuelvas a mantener como debes, pues no te he hecho ningún daño por el que debas abandonarlo.
—No lo haré, pues no os podrÃa amar y entonces serÃa traidor y desleal.
Claudás intentó convencerlo de muchas formas, y al final dijo: