Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Farién, procura que mis prisioneros no sufran ningún daño; y ahora márchate ya que no deseas oÃr mis súplicas. Estoy dispuesto a ofrecerte lo que me pedÃas hace poco: ir como prisionero a donde quieras llevarme, como te prometÃ.
—¿Cómo?
—Te prometà como a vasallo mÃo que en cuanto me lo pidieras me entregarÃa a ti como prisionero: en el momento en que vuelvas a ser vasallo mÃo lo haré, después de que me prometas que no tendré que temer a nadie y que no habéis tenido noticias de los hijos del rey Boores. Si no queréis hacerlo asÃ, tendrás que irte, pues no volveré a aceptar ningún consejo tuyo, ni bueno ni malo, ya que no te podré considerar vasallo mÃo. Diles a los nobles más importantes de ahà dentro que vengan a hablar conmigo.
Y a continuación le da los nombres de hasta diez caballeros.
Farién vuelve y envÃa los nobles a Claudás. Al verlos, éste les dice, sin dirigirles ningún saludo: