Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señores, todos vosotros sois vasallos míos; yo os amaba mucho y vosotros os habéis portado tan mal que difícilmente lo podríais recompensar, si yo pusiera la pena a la altura que vuestro comportamiento exige; pero no quiero hacerlo, y sabéis que tengo fuerzas y poder como para cogeros ahí dentro y que no podáis resistir. Habéis hecho que Farién venga a solicitar la paz, pero me ha devuelto su homenaje y ya que no quiere ser vasallo mío, no voy a hacer nada por él, pues no tengo por qué ayudarle. Os diré cómo podréis obtener la paz y treguas de mí; os juro por los santos de esta ciudad que no lo conseguiréis de otro modo, y si os puedo tomar por la fuerza, haré que os maten y descuarticen a todos: primero, me debéis jurar que mi hijo Dorién no recibió la muerte por vosotros, ni por consejo vuestro; después, me entregaréis a algún habitante de la ciudad para que yo haga lo que quiera. Si no lo aceptáis, marchaos y preparaos para defenderos con todo vuestro poder, pues seréis atacados con violencia y de forma incesante, y no cesaré aunque esté aquí todo el poder de mi señor el rey de Gaula. Y si no consigo tomar la ciudad a la fuerza, no aceptaré compensación alguna si no es la de vuestros propios cuerpos, y así lo juro por Dios.