Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Al oÃrlo se muestran a la vez contentos y tristes; contentos porque pueden conseguir la paz, y tristes porque uno de ellos se tiene que quedar y saben que, pase lo que pase, morirá.
—Señor —dice Leonches de Paerne—, hemos oÃdo vuestros deseos y los cumpliremos con gusto; decidnos ahora a quién queréis que os entreguemos, y si es alguien a quien os podamos dar, asà lo haremos.
—Os lo voy a decir: entregadme a Lambegue, el sobrino de Farién.
—Señor —le contesta Leonches—, eso no puede ser porque nosotros nos convertirÃamos en traidores al entregaros para que le dierais muerte al mejor bachiller de todo el reino, y en el que tenemos la mayor confianza. Si Dios quiere, no obtendremos la paz mediante asesinato, ni mediante traición; independientemente de lo que quieran hacer los nobles del reino, por mi parte, yo no doy el consentimiento.
—Y vosotros, los otros once, ¿qué decÃs? ¿Os dejaréis destruir y atrasar esta ciudad por no entregarme a sólo un caballero?
Le responden que no harán nada en contra del consejo de Leonches, pues es el más noble caballero del reino.