Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Ya os podéis marchar, pues a partir de este momento no conseguiréis treguas ni paz, pero antes os exijo como a vasallos mÃos que me devolváis los tres prisioneros que tenéis, o que me juréis sobre los Evangelios que no sabéis nada sobre los hijos del rey Boores, y que ignoráis si están vivos o muertos.
—Señor —responde Leonches—, no sabemos nada de los niños, pero además, no fuisteis vos quien nos entregó a los prisioneros, sino que fue Farién y le juramos que le ayudarÃamos contra quienes intentaran causarle daño sin razón. Y ya que se lo juramos asÃ, no podemos ni debemos ir en contra de él, pues cometerÃamos deslealtad: cuando alguien es desleal, queda deshonrado.
—Tened por seguro que los tendréis que entregar, o no os volveré a amar de todo corazón; procurad que no muera ninguno de ellos, pues morirÃais todos vosotros. Ahora, marchaos y que cada uno obre lo mejor que pueda.
Los doce caballeros regresaron muy afligidos, pues saben que la ciudad no podrá resistir frente a Claudás.
Apenas llegaron junto a los demás, Farién vio la mala cara que traÃan con sorpresa. Les pide noticias del rey Claudás y le contestan que son muy malas.
—¿Qué oculte?