Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —No podremos obtener paz ni treguas si no le entregamos a Lambegue, vuestro sobrino, para que quede totalmente a su disposición: asà llegarÃamos a un acuerdo.
—Y ¿qué habéis decidido?
—¿Qué? Por Dios —responde Leonches de Paerne—, no estaré yo presente cuando un caballero como él, que nos ha ayudado tanto, sea entregado a la muerte, y no seré yo quien dé tal consejo.
Estaban allà reunidos los hombres más prudentes de la ciudad y del reino, y Farién, dirigiéndose a todos, dijo:
—Señores, ¿qué os parece lo que ha solicitado Claudás a estos nobles?
Todos aceptan la decisión de Leonches, y no hay uno sólo que no diga que serÃa gran daño lo contrario; acuerdan resistir cuanto puedan resistir y cuando no puedan más —y si Dios no quiere ayudarles— saldrán fuera de la ciudad a vender su vida tan cara como puedan, pues la gente honrada no debe cometer asesinato ni deslealtad para salvarse.