Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —¡Ay, escudo, habéis sido tan contemplado hoy y tan deseado de tener por muchas hermosas doncellas! Asà me ayude Dios, bien se puede alabar quien os lleva, pues nunca hizo un caballero en un solo dÃa tantas proezas como éste ha hecho hoy. Bendito sea Dios que me ha permitido encontrarlo, pues no podrÃa recibir mayor honor que el de que viniera a mi casa.
Luego, entra en su habitación y toma un vestido de seda para que se lo ponga Lanzarote; cuando ya se lo ha vestido, hace que se siente y le dice:
—Señor, descansad, pues tenéis que hacerlo, ya que os habéis esforzado mucho, por Dios.
Ordena que preparen algo de comer, porque ya es hora, y asà se hace. Estaban sentados a la mesa, cuando entró un criado que le dijo a la dama:
—Señora, mi señor acaba de llegar.
—Por Dios, dile que venga a cenar y que no tarde mucho, porque hay aquà un caballero al que quiero que le muestre gran alegrÃa.
El criado le dice al señor lo que su señora le habÃa ordenado; éste se desarma al punto y lo mismo hacen todos los que iban con él; acude al salón con nueve caballeros más; la dama se levantó al verlo llegar, igual que Lanzarote. El señor le ordena que vuelva a sentarse de inmediato. Después, tras comer un poco, le dice la dama: