Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando apareció el día, Lanzarote se despertó y miró a su alrededor sin ver ninguna claridad, pues todas las ventanas estaban tan bien cerradas que el sol no podía entrar en absoluto. Se pregunta admirado dónde está y toca a su alrededor, encontrando a la doncella; le pregunta quién es: había recobrado la memoria, pues la fuerza del veneno se había acabado después de que conociera carnalmente a la doncella.
—Señor —le contesta la joven—, soy una doncella, hija del rey Pelés de la Tierra Foránea.
Al oírla, se da cuenta de inmediato de que ha sido engañado; salta de la cama tan pesaroso que más sería imposible, toma la camisa y las calzas, se viste, se calza y coge las armas. Después de armarse, regresa a la habitación en la que había dormido y abre las ventanas; cuando ve a la doncella por la que ha sido engañado, siente tal dolor que cree que va a perder el sentido; piensa en vengarse de inmediato sin esperar a más: desenvaina la espada y se dirige a la doncella, diciéndole profundamente encolerizado:
—Doncella, me habéis dado la muerte; tenéis que morir, pues no quiero que volváis a engañar a nadie del mismo modo que me habéis engañado a mí.
Levanta la espada, y la doncella, que siente gran temor de morir, le pide piedad con las manos juntas, diciéndole: