Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Noble caballero, no me mates y ten de mà la misma misericordia que tuvo Dios de MarÃa Magdalena.
Lanzarote se detiene meditabundo y ve que es la cosa más hermosa que ha conocido; temblaba tanto de cólera y de ira que apenas podÃa sostener la espada; se calla y piensa qué puede hacer, si matarla o dejarla vivir. La doncella le vuelve a suplicar piedad, arrodillada delante de él, desnuda, sólo con la camisa, y Lanzarote le mira los ojos, el rostro, la boca, viendo tanta belleza que se sorprende. Le contesta entonces muy apesadumbrado:
—Doncella, me iré vencido y derrotado sin atreverme a vengarme de vos, pues serÃa demasiado cruel y desleal si destruyera tanta belleza como tenéis. Os ruego que me perdonéis por haber desenvainado mi espada sobre vos, pero la ira y la cólera me empujaron a hacerlo.
—Señor, os lo perdono a condición de que me perdonéis vuestro enfado.
Lanzarote asà se lo concede, pues no le queda otro remedio; vuelve a meter la espada en la vaina y la encomienda a Dios.