Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Vete, preferirÃa ser quemada o morir ahogada antes que recibir afrenta de un hombre tan malvado como vos, pues asà me ayude Dios, no podrÃa hacer nada peor.
A continuación ordena a los caballeros y a los escuderos que se retiren, pues quiere quedar a solas con aquélla a la que ama y con la que piensa cumplir su voluntad sin discusión. Cuando ya se han ido de allÃ, coge a la doncella y la tira bajo él, diciendo que lo hará a la fuerza si no quiere concedérselo por las buenas. Entonces la doncella empieza a gritar: «Noble Lanzarote, ¿por qué no estáis aquÃ? Me vengarÃais a mà y a vos mismo de la afrenta que este ladrón os quiere hacer».
Empieza a retroceder y a retorcerse lo mejor que puede, mientras que el caballero la sujeta entre él y el suelo. La doncella vuelve a gritar: «Lanzarote, mi dulce amigo, me parece que vuestro socorro tardará mucho».
Lanzarote, que habÃa visto todo lo que habÃan hecho y oÃdo todas las palabras que habÃan dicho, se pone en pie pensando que ya tardaba mucho; toma el escudo y desenvaina la espada, diciéndole a la que lo echaba de menos:
—Doncella, no temáis, pues no estoy demasiado lejos de vos y en mala hora os ha causado aflicción este caballero, pues va a morir por ello.