Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, tenéis que combatir, pues de otra manera no podréis pasar.
—Tampoco quiero pasar de otra forma.
Baja la lanza, se coloca el escudo delante del pecho y deja correr al caballo hacia el caballero del puente, que se dirige contra él; se golpean con tanta fuerza que hacen volar en pedazos las lanzas, chocan con los cuerpos y los escudos, y ambos quedan aturdidos; pero se sujetan tan bien que ninguno de los dos cae. Lanzarote desenvaina la espada y vuelve a atacarle, pero el otro le dice:
—Buen señor, esperad; combatiremos con otra lanza o con dos lanzas más, hasta que uno de nosotros caiga.
Lanzarote le contesta que le parece bien. El caballero le entrega una lanza y él la coge; galopan el uno contra el otro y se golpean con toda la rapidez de los caballos, partiendo y atravesando los escudos. El caballero del puente quiebra su lanza a la altura del puño y Lanzarote lo golpea con tanta fuerza, porque le alcanza por bajo, que los derriba a él y a su caballo en el mismo lugar del foso en donde Lanzarote habÃa caÃdo; si no le hubieran ayudado, se habrÃa ahogado por la abundancia de agua. Lanzarote espera a que lo saquen del foso y, luego, le pregunta si quiere seguir combatiendo.