Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Contesta que no puede ser, pues tiene mucho que hacer. Después de armarse y montar en el caballo, se marcha; la doncella cabalga a su lado y le ruega por Dios que cuide a su hermano Héctor; él contesta que si Dios le permite que lo encuentre, no se separará de él mucho tiempo, mientras pueda. Después de haberlo acompañado un buen rato, Lanzarote hace que se paren y les dice que no continuarán con él, encomendándolos a Dios a todos. Cuando la dama ve que se marcha, le dice llorando:
—Dulce señor, por Dios y por el alma de vuestro buen padre, acordaos de mi hijo Héctor, vuestro hermano.
Lanzarote le responde que así lo hará y que esté segura.