Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Entonces seguirás este camino, pues no hay otro.
—SÃ, si tengo que hacerlo.
—Pues ve tranquilo, que yo te seguiré.
—Señor, por Dios, no vengáis, pues serÃa una locura manifiesta. ¿No veis lo que dicen esas letras?
—No dejaré de ir por esas letras, a pesar de todo.
Mira hacia la derecha y ve al ermitaño que habÃa abierto la puerta de la capilla e iba a cantar las vÃsperas. Se dirige hacia él y lo saluda; el santo hombre le devuelve el saludo, preguntándole quién es; él le contesta que es un caballero andante.
—¿Y qué buscáis?
Le contesta que busca a un primo suyo que se llama Lionel.
—¿Cómo os llamáis vos?
—Señor, me llaman Lanzarote del Lago.