Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, me parece que es una gran lástima que un hombre tan hermoso vaya hacia su muerte y su afrenta: creo que hay que reprochar lo que hace Dios, al traeros hacia esta parte, pues no podrÃais ir a un lugar más peligroso.
—No os preocupéis, doncella, si Dios quiere no nos sobrevendrá todo el daño que pensáis.
—Que Dios lo otorgue, pues asà me gustarÃa que fuera.
Se separan el uno de la otra y cuando ya se han alejado un poco, le dice el criado a Lanzarote:
—Señor, por Dios, seguid el consejo y tened misericordia de vos mismo; volveos. ¿No habéis oÃdo que esa doncella, que nunca os habÃa visto, está preocupada por vos y os ha dicho que vais a la muerte? Mucho les pesará a los que os conocen si a los que nunca os vieron les pesa. Por Dios, volved mientras tenéis la ocasión, y yo regresaré con vos para daros compañÃa, por el afecto que os tengo, hasta que hayáis salido del bosque.
Lanzarote le contesta que no lo hará en modo alguno, y se calla; asegura que no volverá a hablarle, pues le ha vuelto el corazón.