Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cabalgan hasta que llegan a una pradera muy bella que había delante de una torre; en ella habían plantado hasta treinta pabellones, de los más hermosos y ricos que Lanzarote recordaba haber visto. En medio de los pabellones había tres enormes pinos, vueltos los unos hacia los otros como si estuvieran en un corro y entre ellos había un trono de marfil cubierto con una seda roja, encima de la cual había una corona de oro grande y pesada. Alrededor de los pinos había caballeros y damas; una parte de los caballeros estaba armada, mientras que los otros estaban sin armas; había quienes bailaban con los yelmos atados, como si se hubieran puesto de acuerdo, y había otros que bailaban en cota y con manto, sujetando a las doncellas por las manos; otros no tenían ni dama ni doncella, sino que sujetaban a caballeros, que eran mucho más abundantes que las doncellas. Lanzarote se dirigió hacia allí y vio los bailes que había alrededor de los pinos y se quedó sorprendido.
—Es hermoso el séquito que hay aquí —le dice al criado—, y se divierten. No aparentan que no se pueda pasar tranquilamente por el bosque; maldito sea si no voy a enterarme por qué están haciendo tan gran fiesta.