Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Se dirige entonces a los pabellones y nada más llegar al primero, le cambia la idea y se le muda la intención, pues si antes sólo querÃa realizar hazañas de ataques y combates, ahora su voluntad no es otra que la de bailar; olvida a su dama, a sus compañeros y a sà mismo, de forma que no se acuerda de nada: desmonta del caballo y se lo entrega al criado, arroja la lanza y el escudo al suelo y va al baile completamente armado, con el yelmo atado y se une a la primera doncella que encuentra. Empieza a cantar y a golpear con el pie, igual que los demás; se divierte y juega más de lo que habÃa hecho nunca, tanto que el mismo criado lo mira y lo tiene por loco. Estaban cantando una canción sobre la reina Ginebra, en escocés, de forma que el criado no entendÃa bien lo que decÃa, aunque sabÃa que el sentido de las palabras era: «Ciertamente tenemos la reina más hermosa de todas».
Cuando el criado llevaba ya un buen rato esperando allÃ, empieza a aburrirse por la tardanza, pues le parece que pierde el dÃa. Va a Lanzarote y le tira de la falda de la cota de mallas, diciéndole:
—Señor, vamos, que ya os entretenéis demasiado.
Lanzarote le contesta, enfadado, por las palabras del escudero:
—Vete de aquÃ, déjame, pues no me iré ni por ti, ni por nadie.