Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Que Dios permita —dice Boores— que yo haya concluido el asunto de esta doncella para entonces, pues me alegrarÃa mucho el poder llegar a tiempo.
Mucho rato hablaron juntos, hasta que Boores le dijo a mi señor YvaÃn:
—Señor, os voy a encomendar a Dios y me voy a ir, pues tengo que hacerlo, porque querrÃa darme prisa en concluir este asunto para llegar al torneo a tiempo; estoy seguro de que mi señor estará en él, si Dios le protege de la muerte y de la prisión, y quiero ir para verlo.
—Señor, ya que os queréis marchar, os encomendaré a Jesucristo, que os acompañe adondequiera que vayáis.
Luego se marcha con la doncella que habÃa hecho que saliera de la corte.