Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señora, por Dios, dejad al enano, os ruego que lo dejéis.
—Si queréis hacer por mà lo que yo os pida, haré por vos lo que me pedÃs con respecto a este enano.
—Haré por vos lo que pueda hacer, si lo dejáis libre.
—¿Me lo prometéis como leal caballero?
—SÃ.
Lo deja y le pide a mi señor YvaÃn que se quite el yelmo de la cabeza; ve que es un bello caballero, a juzgar por el rostro, aunque las mallas de la cota le cubrÃan el cuello.
—Buen señor —le dice la vieja—, os pido que hagáis lo que os voy a decir.
Mi señor YvaÃn le contesta que lo hará.
—Besadme una vez y os consideraré libre.
La mira y ve que es fea y que está muy arrugada, y tarda en contestarle, pues se espanta por lo que le ha pedido. La vieja le repite otra vez:
—Señor caballero, si hay alguna lealtad en vos, tendréis que cumplir lo prometido.
—Señora —le contesta preocupado—, pedidme otra cosa, pues ciertamente no harÃa con gusto eso.