Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando el gigante oye las palabras orgullosas que Yvaín le ha hecho saber, se encoleriza tanto que cree que va a perder el sentido, y en un gran rato no dice nada, pero cuando habla, le pregunta a Tridán:
—¿Dónde has dejado al que me ha causado tal daño?
Tridán le contesta que lo dejó en la Fuente Baja.
—Te ofrezco —le dice el gigante— un juego con dos posibilidades, por el mensaje que me has traído: no te voy a matar, pero te voy a hacer vivir de tal forma que reciba reproches el que te envió aquí: o perderás el puño porque él se lleva mi escudo, o perderás el pie, por mi yelmo. Elige lo que prefieras, pues no puedes escapar sin una de las dos cosas.
Al ver que va a ser mutilado o que va a recibir la muerte, lo siente mucho y pide misericordia, pero el gigante no se preocupa a pesar de que el caballero intenta conseguirlo con insistencia mediante súplicas; todo es en vano, pues el jayán pide su espada, se la traen, la desenvaina y le dice a Tridán que si no adelanta el puño, le cortará la cabeza. Al ver que tiene que hacerlo, coloca la mano sobre un tronco y el gigante le golpea, cortándole el puño; Tridán se desmaya por el dolor que siente. Al volver en sí, le dice al gigante: