Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Por la mañana, al despertarse, fue a oír misa y luego tomó las armas; cuando ya estuvo armado, se marchó y el rey y sus compañeros lo llevaron hasta llegar a la entrada de un bosque. Entonces, Boores hizo que se volvieran todos, menos la doncella de Galvoie que lo acompañó con diez caballeros más. Llegado el momento de separarse, le rogaron con gran dulzura que si volvía por su tierra, que fuera a verla y no dejara de hacerlo por nada, pues debía estar seguro de que le haría la mayor honra que pudiera. Boores se lo agradece mucho a la doncella de Galvoie.
Boores deja a la dama y cabalga hasta que por la tarde llega a casa de un ermitaño, a la salida de un bosque, por la parte del sol poniente. El ermitaño salía de su ermita, que no era muy grande, aunque era rica y bien proporcionada para su tamaño, y estaba cubierta con plomo; el religioso había cantado en ella las vísperas. Boores lo saluda y le pregunta si puede darle alojamiento.
—¿Quién sois?
—Soy un caballero andante de la casa del rey Arturo.
—Ah, ¿sois de los caballeros aventurosos que van por tierras extrañas en busca de aventuras maravillosas?
—Señor, decís verdad.