Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Después de sentarse por las mesas, avanzó la doncella que llevaba el Santo Grial entre sus manos y entró con dulzura y humildad en la sala. Al ver el Santo Vaso, Boores lo adoró con piedad, inclinándose a su paso entre sollozos y lágrimas, pues pensaba que era el Santo Grial del que habÃa oÃdo hablar muchas veces. Después de que la doncella le diera una vuelta a la sala, las mesas se llenaron de todos los buenos manjares del mundo y empezaron a conversar vivamente los que hasta entonces habÃan permanecido pensativos y meditabundos. Aunque todos los demás hacÃan fiestas y estaban contentos, la doncella que comÃa junto a Boores no mostraba ningún gozo, sino que lloraba con ternura; Boores, preocupado le pregunta:
—Doncella, ¿qué hacéis? Por Dios que lo siento mucho.
La joven no le contesta ni una palabra, sino que le dice a su padre:
—Señor, eso me habéis quitado con vuestras obras.
—Hermosa, lo hemos hecho por obtener lo mejor y sólo a mà se me debe recriminar.
Después de comer, levantaron las mesas y el rey ordenó que le prepararan la cama a Boores en una habitación de abajo, pues no querÃa que durmiera en el gran salón por las abundantes aventuras que ocurrÃan en él. Después de acostarse, se durmió.