Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Te considero el más felón y cruel de cuantos han existido; pero no te atrevas a matarme, si quieres vivir.
—¿Por qué dejarÃa de matarte? ¿Acaso no me matarÃas tú si me tuvieras en tu poder?
—No te tendré en mi poder en mucho tiempo, pues Dios no quiere, pero nada habÃa deseado tanto.
—De una cosa se puede pavonear —le dice Claudás riendo y cogiéndolo por la mano— quien os tiene por compañero: de que conoce al caballero más atrevido de los que se han levantado hoy de la cama y el que tiene el corazón más duro. Si vivieras largo tiempo, llegarÃas a ser valiente y esforzado: Dios sabe que te hubiera dado muerte por conquistar medio mundo, y no deseaba otra cosa que tu muerte, pero no volveré a querer tal cosa, pues nadie mostró el valor que tú has tenido entregándote para morir por salvar a los demás. Y lo mismo que antes deseaba tu muerte, ahora te estimaré por el afecto que le tengo a tu tÃo Farién —si quiero ser justo— pues no puedo negar que me salvó de morir a manos de los que están en la ciudad.
Entonces, Claudás ordena que le entreguen ricas ropas, que eran suyas, pero Lambegue no las quiere tomar por nada. El rey le ruega que se quede con él, a lo que responde que no se hará vasallo de nadie sin que su tÃo lo haga antes que él.