Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Lanzarote le contesta que teme entrar desarmado, porque puede ser descubierto.
—No temáis, pues os acompañaré de forma segura.
—Id pues, que yo os seguiré a dondequiera que vayáis.
La doncella va al portillo y entra, y Lanzarote la sigue; se dirige hacia una pequeña habitación que habÃa al pie de una torre; iban a entrar en ella cuando el padre de la doncella les ataca con otros catorce completamente armados; lo apresan a él y a la doncella; los golpean y maltratan tanto que por poco la doncella no muere, pues era tierna y no habÃa aprendido a soportar el dolor. Llora la joven y se lamenta diciéndole a Lanzarote:
—Buen señor, ciertamente lo siento más por vos que por mÃ, pues todos estos daños los tenéis ahora por mi culpa, que os he traÃdo aquÃ, pero Dios sabe que no lo hacÃa por causaros mal, sino por generosidad y por agradar a Dios.
Cuando Lanzarote la ve llorar tiernamente, el corazón le oprime, la sangre le sube a la cabeza y el rostro se le enciende; está airado, y le parece que perderá el sentido.