Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Senescal, hasta ahora os he considerado muy leal y asà lo demostró también vuestro señor, el rey Ban. Acercaos y tomad, os invisto con el reino de Benoic, con sus rentas y feudos y todo lo que de él depende, a excepción de las fortalezas, que no se las daré a nadie. Si os podéis vengar de BanÃn, defendiéndoos de la acusación, me rendiréis vasallaje y el homenaje que se me debe. Pero si os vence, le otorgaré esta tierra y él se convertirá en vasallo mÃo.
Asà invistió Claudás al senescal con el reino de Benoic, pues no querÃa perjurar, ni faltar a la promesa que habÃa hecho; sospechaba, además, que no durarÃa mucho, pues BanÃn era valiente y muy leal. ¿Qué más os voy a decir? El combate se celebró cuatro dÃas más tarde, en la pradera de Benoic, entre el Loira y el ArsÃa: BanÃn le cortó la cabeza al senescal. Entonces, Claudás le ofreció toda la tierra como feudo y propiedad, a lo que BanÃn le contestó:
—Señor, me rendà a vos pensando no quedarme a vuestro lado más tiempo del necesario; ahora quiero irme: ante todos vuestros nobles os pido que me concedáis licencia, pues gracias a Dios ya he cumplido lo que deseaba entregándome a vos. No aceptaré ninguna tierra que me otorguéis, pues Dios no ha hecho una tierra tan buena como para que yo la tenga a cambio de no causaros daño. No lo soportarÃa yo mismo.