Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Se separan y Lanzarote galopa por el camino que le ha indicado el caballero; pasa la colina y el valle, y llega a una gran llanura. Ve entonces delante de él a una legua de distancia un castillo muy bien asentado, aunque pequeño. Se dirige hacia allí, pensando que encontrará a los que se llevan a la doncella. Cuando ya está cerca, ve delante de la puerta del castillo un gran fuego en medio del camino, que ardía con mucha claridad; se pregunta admirado por qué habrán encendido el fuego, se apresura deseando saber qué ocurre. Al llegar, se encuentra a la doncella a la que iba buscando, que había sido despojada de la ropa y le habían dejado sólo la camisa y pretendían lanzarla al fuego; había mucha gente alrededor para ver la justicia que se hacía de la doncella, aunque todos estaban desarmados, salvo cuatro. Cuando Lanzarote ve a la que iba buscando que la llevaban al fuego, lo siente mucho y saca de la vaina la espada, ya que no tenía lanza; ataca a los que la sujetan y golpea a uno haciéndole volar la cabeza, que cae al suelo; vuelve y golpea a otro, haciéndole rodar muerto. Cuando los demás lo ven, sienten miedo de morir y se dan a la fuga, unos por un sitio; otros, por otra parte, para salvar las vidas. Lanzarote los persigue, despedazándolos, abriéndolos y matándolos como si fueran animales mudos; deja tras de sí tan dolorosas huellas que hay más de veinte caídos, todos muertos; ha dejado tan vacía la plaza que no ha quedado nadie más que la doncella. Se dirige a ella y le pregunta cómo se encuentra.