Historia de Lanzarote del Lago

Historia de Lanzarote del Lago

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Señor, no lo haré así, pues podría ocurrir que tuviera que enfrentarme con vos y entrar en vuestra tierra antes de que os lo pudiera hacer saber y entonces actuaría mal siendo feudatario vuestro y en mala hora os habría rendido homenaje. Os voy a proponer otra cosa: os prometeré como caballero que, ocurra lo que ocurra con los niños, los encontremos o no, no le rendiré a nadie homenaje sin hacéroslo saber antes, si estáis vivo; con eso bastará, no haré ninguna otra cosa.

—Bien sé por qué no queréis ser vasallos míos ni vos ni Lambegue: me habéis dicho que nunca me amasteis y que nunca me podríais amar.

—Señor, os lo he dicho y no os mentí, pues nunca os amé; pero ahora habéis hecho más por mí que lo que yo hice por vos y con ello os habéis ganado nuestros corazones. No puedo ni debo obrar de otra forma, pues ya habéis oído el impedimento; no obstante, estemos donde estemos mi sobrino y yo, no tendréis que preocuparos por nosotros, pues os lo haremos saber antes. Y ahora nos vamos a ir a cumplir con nuestra búsqueda, si nos lo permitís.

Cuando Claudás ve que no puede retenerlos, les da permiso por los nuevos acuerdos. Lambegue se vuelve a armar y monta a caballo; entonces Claudás hace que le entreguen una lanza de acero muy cortante y de fuerte asta, pues no tenía cuando entró en su pabellón.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker