Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, señora —contesta el rey riendo—, por Dios, no os los debo alabar demasiado. Si fuerais otra dama y lo desearais, bien sabe Dios que no os lo criticarÃa, pues podrÃais hacer mayores locuras que las de amarlo con amor.
Entonces se sonrÃen todos los nobles que estaban delante y la reina también. El rey se dirige al caballero y le dice:
—Buen señor, pues ya que tenéis que llevar a esta doncella tan lejos como decÃs, haré que la preparen para que el mal olor que salga de su cadáver no os dañe.