Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago La reina le devuelve la espada y lo deja libre ante la vista de todos los presentes.
El caballero se pone muy contento y le dice al rey:
—Señor, por Dios, decidme qué debo hacer.
—¿En qué, buen amigo?
Entonces le cuenta cómo tiene que llevar a la doncella a la corte del rey Bandemagus y a la corte del rey de Norgales y en cada una de ellas presentarse a las damas y a las doncellas para cumplir la pena.
—Tengo que hacerlo como lo he hecho hasta ahora, pero si llevo a esta doncella durante más tiempo, sé que la pestilencia que saldrá del cuerpo me hará morir, porque no podrÃa resistirla mucho, y por eso os pido que me recomendéis algo.
—Por Dios, grave penitencia os ha puesto Lanzarote; os ha mostrado que prefiere el honor de las damas que la afrenta y que Dios no me vuelva a ayudar si alguna vez caballero mereció más el agradecimiento de las damas que él, pues lo ha conseguido más que nadie.
La reina se sonrÃe y le dice al rey:
—Señor, demasiado alabáis a Lanzarote. ¿Qué sabéis si no lo desearé por las grandes virtudes que contáis de él?