Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señora —le contesta Boores—, si mi señor supiera que os agrada que vaya contra ellos, lo harÃa con mucho gusto, estoy seguro, y en cuanto lo haga, los vencerá con facilidad.
—DarÃa lo que fuera para que supiera mi voluntad, pues entonces combatirÃa contra ellos, pero no veo cómo se lo puedo hacer saber, porque no encontraré a nadie que se lo pueda decir hasta que venga vuestro hermano Lionel, que creo que no llegará hasta después del torneo.
—Señora, ¿por dónde creéis que vendrá cuando venga?
—Sé que llegará por el camino de Montignet, por delante de la Cruz del Jayán.
—Por mi fe, mañana por la mañana iré a una cruz que hay en ese camino, donde hay una ermita y esperaré ahà hasta que llegue y le diré lo que me habéis dicho, haciéndole saber lo que los nobles de la Mesa Redonda han decidido.
—Por Dios, no vayáis, pues pronto creo que tendremos noticias suyas sin movernos de aquÃ.
—Señora, entonces esperaré vuestras órdenes.
—Me parece bien.
Por la mañana, la reina escribió con sus propias manos una carta y, después de hacerlo, se la entregó personalmente a la doncella que habÃa sacado a Lanzarote del pozo y le dijo: