Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Así dejaron de hablar Lionel y su maestro, y el criado, que había estado en Gaunes, contó las proezas que vio realizar a Lambegue y a Farién, y cómo Lambegue se puso en peligro de muerte para salvar al pueblo y a la ciudad, y que Claudás se los quería dar como feudo si se hacían vasallos suyos. El criado contó tantas hazañas de ambos que la Dama del Lago los contemplaba con admiración, como todos los demás que estaban allí.
No pasó mucho tiempo antes de que Lanzarote volviera del bosque, y al regresar mostró una gran alegría a sus compañeros por los maestros; Lambegue le contó a Farién las profundas palabras que había dicho cuando Lionel estaba llorando por su tierra a orillas del Charosque y después le contó cómo Leonches, el señor de Paerne, pensaba que era el hijo del rey Ban.
Por la noche, Farién observó el comportamiento de Lanzarote, sorprendiéndose por su forma de ir y venir, y por sus palabras, que resultaban agradables de oír: lo apreciaba en el corazón más que a ningún niño de los que conocía.
Así estuvieron juntos los tres jóvenes mucho tiempo, hasta que murió Farién, a quien le hicieron gran duelo, pues era considerado como hombre noble y valiente. Su mujer y dos hijos suyos se quedaron con la Dama del Lago; Lionel los armó caballeros más tarde: uno de ellos se llamaba Anguins y el otro, el más joven, Tataín; fueron hermosos y muy valientes.