Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señora, buenas, gracias a Dios; bastante mejores de lo que pensaba. Mi señor está sano y salvo y os hace saber que vendrá a la hora que le habéis indicado, pero que tenéis que hacerle saber cómo queréis que venga, armado o desarmado.
—Quiero que venga completamente desarmado, pero que traiga la espada; entrará por este jardÃn de aquà abajo y pasará la puerta que da directamente a esta habitación.
Le indica la puerta y Boores le contesta que asà lo hará. Luego, sale de la habitación y entra en la sala principal para jugar y divertirse con los demás caballeros.
Mientras tanto llega la doncella que habÃa curado a Lanzarote del envenenamiento y pregunta dónde estaba la reina; se lo indican. Entra en la habitación y saluda a la reina arrodillándose ante ella y diciéndole:
—Señora, me habéis ordenado que venga a hablar con vos y yo he venido. Decidme lo que deseáis y os escucharé como a mi señora.
La reina ordena que salgan todas las damas y las doncellas y se queda a solas con aquella joven.