Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, sed bienvenido. Si hubiera pensado que erais vos, no me habrÃa acostado, sino que os habrÃa dado compañÃa como al mejor caballero del mundo y al más valiente, y al que más quiero: lo habéis puesto de manifiesto aquà y en otras partes; aquà lo habéis mostrado de tal forma que no habrá dÃa que no lo recuerde, y lo tendrán que recordar también los de la Mesa Redonda, pues vuestro valor ha vencido a su orgullo, y su felonÃa ha sido aniquilada, acabando con todo lo que su orgullo habÃa hecho contra vos.
—Ciertamente, sea lo que sea lo que han hecho contra mÃ, se lo perdono por amor a mi señor el rey y porque ellos son compañeros mÃos.
—Buen señor —le dice mi señor Galván al rey—, llevaos a mi señor Lanzarote de aquà y mostradle la mayor alegrÃa que podáis; por él haced que vengan todos los que han estado a su lado: reyes, duques, condes y caballeros; procurad que no falte nadie y que el emperador de Alemania sea el primero.
El rey le contesta que asà lo hará; coge a Lanzarote de la mano y se lo lleva al salón; luego, hace venir al emperador, al rey Bandemagus, a reyes, duques, condes y a todos los caballeros, tanto pobres como ricos. La fiesta fue rica y extraordinaria y duró hasta el domingo después de comer.