Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Lanzarote le pide que los lleve al lugar donde está el prisionero y éste los guÃa; llega a la habitación, la abre y le dice a mi señor YvaÃn que salga, y él sale, sano y curado de las heridas que habÃa recibido, pues habÃa sido cuidado mientras estuvo prisionero. Cuando los compañeros ven que es mi señor YvaÃn, le muestran una gran alegrÃa, porque le tenÃan un profundo amor. Se quitan los yelmos y se le dan a conocer; al verlos se pone muy contento.
—¡Lanzarote, sed muy bien venido! Por mi cabeza, creÃa que habÃais muerto, pues mi señora la reina nos lo habÃa dado a entender.
—Señor —le contesta Lanzarote—, gracias a Dios no estoy muerto.
—Por Dios —dice mi señor YvaÃn—, menos mal que no habéis muerto y eso he ganado hoy, pues salgo de la prisión, de la que no habrÃa salido nunca, que yo sepa, si no hubierais venido aquÃ.
Lanzarote llama entonces al escudero del rey Bandemagus y le ordena:
—Ve a ver si encuentras armas para mi señor YvaÃn, y nos marcharemos, pues no nos queda otra cosa que volver a cabalgar.
El criado hace lo que Lanzarote le manda; busca por todas partes hasta que encuentra armas y un caballo para mi señor YvaÃn.