Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando el señor del lugar ve que se van a ir le dice a Lanzarote:
—Señor, por la fe que les debéis a todos los hombres nobles, decidme cómo os llamáis.
Éste le contesta que le ha conjurado de tal forma, que no se lo ocultará; le dice su nombre, y el caballero se le echa a los pies rogándole que se quede, «y os prometo lealmente que si os hubiera conocido antes, como ahora os conozco, habría hecho con mi casa y con mi prisión según vuestra voluntad, pues bien sé que sois el hombre por el que se deben hacer las cosas mejores del mundo».
Lanzarote le contesta que no se quedará de ninguna forma, y, a pesar de todo, el caballero le ruega tanto y hace que le supliquen de tal forma, que finalmente acepta.
Aquella noche los seis compañeros recibieron el mejor alojamiento que el caballero pudo darles. Al atardecer, después de cenar, Lanzarote le preguntó a mi señor Yvaín por qué y cómo había sido apresado.
—Por mi fe, no sé por qué lo fui, pero cuando iba buscándoos, la aventura me trajo aquí y me encontré con seis caballeros que me atacaron, mataron mi caballo y me hicieron prisionero.
—Señor —contestó el huésped—, os diré cómo ocurrió todo.