Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, no lo harÃa de ninguna forma; antes preferirÃa morir. No temáis por mÃ, pues os aseguro que me resistirá poco tiempo.
Luego, monta en el caballo y el huésped le entrega el escudo del gigante que mi señor YvaÃn le habÃa llevado; se lo cuelga al cuello y hace que abran la puerta, saliendo a esperar al gigante. Lanzarote le dice a sus compañeros que siente gran temor, pues es joven y tierno y el gigante es fuerte y duro, y el hombre más desleal del mundo: temÃa que lo matara si conseguÃa derribarlo «y por eso quiero armarme, dispuesto a salir cuando sea necesario». Le contestan que hace bien; le entregan sus armas y él las coge; luego suben todos a las almenas para ver desde allà el combate; esperan hasta que llega el gigante, que se acerca completamente armado en un gran caballo fuerte y rápido; llevaba armas rojas.
—Señor —dicen los compañeros de Lanzarote—, ahà está el gigante.
Lanzarote les contesta afligido y preocupado:
—Por mi cabeza, bien lo siento, pues temo mucho que nos cause gran dolor.
Entonces empiezan a caerle lágrimas de los ojos y se aflige mucho; los compañeros lo consuelan.
Cuando Boores ve llegar al gigante se dispone a combatir: va contra él con la lanza bajada y el escudo junto al pecho. El jayán le grita en cuanto ve el escudo: