Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Entonces se aleja la doncella y Lanzarote la sigue: van por el camino ancho hasta que llegan a la colina, donde había una torre fuerte, alta y fácilmente defendible. Lanzarote le pregunta si es la torre del caballero del que le ha hablado y la doncella le contesta que sí. Cabalgan hasta que llegan a lo alto y ven la fuente que manaba por un caño de plata, cayendo en una pila de mármol, tal como la historia contó ya en otra ocasión. Contempla la fuente, que le parece muy hermosa porque estaba cubierta por ramas y hojas de pino; la doncella le muestra cuarenta escudos y más aún, junto a otras armas; Lanzarote mira y ve el escudo de Aglován, y el de Saigremor el Desmesurado, el de Keu el Senescal, el de Gasoaín de Estragot, el de Grandeliz y el de Lionel; sin embargo, Lionel no llevaba escudo cuando fue a la colina, pero el caballero había hecho uno a imitación del de Lionel, para que los que lo vieran supieran que Lionel estaba allí dentro prisionero.
—Señor —le dice la doncella—, todos esos de los que habéis visto los escudos están prisioneros del caballero y han sido vencidos por él gracias a su habilidad con las armas.
—Por mi fe, doncella, no podría creerlo, pues veo ahí escudos de hombres tan valientes que difícilmente podría vencerlos un caballero.