Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Mientras hablaban de esta forma, vieron al gran caballero que salía del bosque llevando delante de sí, en la silla de montar, a un caballero vencido que estaba tan gravemente herido que no se podía mantener a caballo, y lo llevaba sobre el arzón delantero de la silla, como si estuviera muerto. La doncella se lo señala a Lanzarote, diciéndole:
—Señor, por ahí viene el caballero del que os he hablado. Ahora podéis venir a ver qué diablo es y cómo lleva a los caballeros a prisión.
—Dejad que se acerque, pues si Dios me ayuda, el caballero al que lleva no quedará prisionero suyo hoy.
Comprueba entonces que no le falte nada a su caballo y que tenga bien puesto el freno; el otro sigue acercándose sin preocuparse por el que le espera. Cuando ya está cerca, Lanzarote le grita:
—Señor vasallo, bajad al caballero, pues por más fuerza que tengáis no seguiréis llevándolo.