Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El rey habló con sus caballeros, sin dejar de mirar a BanÃn, que no dijo una sola palabra y se mantuvo con la cabeza baja como si estuviera asustado por estar ante una persona tan alta como era el rey Arturo y porque estaba sentado sirviendo como de espejo a toda la gente y sin duda era eso lo que le asustaba. El rey, queriendo sacarlo de su vergüenza, le dijo de forma muy cortés:
—Señor caballero, no estéis tan asustado a la hora de comer, pues según me parece no tenéis miedo al llevar las armas. Os están mirando muchos nobles valientes, pero todos lo hacen por honraros.
Entonces levanta BanÃn un poco la cabeza y, de vergüenza le sube el color a la cara y se ruboriza, y le quedaba muy bien, pues resultaba muy hermoso. El rey le pregunta cómo se llama.
—Señor, me llamo BanÃn.
—¿Dónde nacisteis?
—Señor, en el reino de Benoic.
—¿De Benoic? ¿DecÃs del Benoic que tenÃa el rey Ban cuando vivÃa?
—Señor, asà es.
—¿Conocisteis al rey Ban?
—Señor, fue padrino mÃo.